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Causa Ilarraz: evaluarán si las víctimas están afectadas por el Síndrome de Estocolmo

Causa Ilarraz: evaluarán si las víctimas están afectadas por el Síndrome de Estocolmo

La causa por los abusos en el Seminario Arquidiocesano de Paraná, en la que está acusado el cura Justo José Ilarraz, registró un nuevo giro tras la presentación efectuada por la abogada querellante Rosario Romero, que pidió a la jueza Susana María Paola Firpo una ampliación de la pericia psicológica a las víctimas, pero con los mismos estudios que ya se les
practicaron, para no volver a someterlos al proceso y no llevarlos a una revictimización. Los siete jóvenes que acusaron al cura Ilarraz de graves abusos, hechos que ocurrieron cuando eran apenas adolescentes y cursaban los primeros años de la escuela secundaria en calidad de pupilos en el Seminario, entre 1985 y 1993, ya fueron sometidos a una pericia, ordenada por el anterior juez de la causa, Alejandro Grippo. Ese estudio fue realizado por el equipo médico forense de Tribunales. Romero pidió a la jueza Firpo que se amplíe esa evaluación psicológica ante la presunción de que las víctimas pudieron haber quedado en algún momento afectadas por el denominado Síndrome de Estocolmo durante el período en el que varios de ellos intercambiaron correspondencia con el cura, aún cuando se habían alejado del Seminario, y el cura ya no era su director espiritual ni su prefecto de disciplina, tareas que Ilarraz cumplió en el Seminario. Esas dos funciones le habían sido encomendadas por el ex arzobispo Estanislao Karlic, de quien fue secretario privado no bien se ordenó cura, en 1984.
Síndrome de Estocolmo

La Justicia investiga los abusos que se atribuyen al cura Ilarraz, suspendido en el oficio sacerdotal desde septiembre de 2012, a partir de una investigación de oficio que ordenó el procurador general de la provincia, Jorge Amílcar García. Siete víctimas describieron, de un modo descarnado, de qué modo el cura abusó de ellos mientras eran adolescentes, ninguno mayor de 15 años, aprovechando de su doble función de prefecto de disciplina y guía espiritual.

La causa está en manos de la jueza Firpo, titular del Juzgado de Transición Nº 2, que el 15 del actual recibirá una ampliación de la indagatoria, pedida por el cura, tras lo cual se espera que defina la situación procesal de Ilarraz. Aunque en medio seguirán las medidas de prueba pedidas tanto por la magistrada como por los defensores de Ilarraz, Juan Ángel Fornerón y Jorge Muñoz. Y de momento no se aguarda que haya una definición rápida en torno al procesamiento pedido por el fiscal Juan Francisco Ramírez Montrull, sobre lo cual Firpo no se expidió todavía.

Esta semana, en tanto, se espera que la jueza se expida en torno al pedido de ampliación de la pericia en procura de establecer si las víctimas fueron alcanzadas por el Síndrome de Estocolmo.

El síndrome toma su nombre de un hecho policial ocurrido en la ciudad sueca de Estocolmo, en 1973, cuando se produjo el asalto a un banco con toma de rehenes que duró seis días. La Policía negoció cuanto pudo con el asaltante, Jan Erik Olsson, pero finalmente decidió irrumpir por la fuerza y liberó a los rehenes, y detuvo al delincuente, aunque después, cuando se tramitó el juicio, ocurrió un hecho inesperado. Los rehenes se negaron a testificar contra el asaltante, con quien habían creado un vínculo psicológico que después, el criminólogo Nils Bejerot definió como Síndrome de Estocolmo.

Los especialistas señalan que el Síndrome de Estocolmo opera como un mecanismo de identificación de la víctima con el victimario: un cuadro de angustia profunda derivada de un secuestro, por ejemplo, produce una identificación con el agresor como modo de aliviar esa angustia, y que se suele traducir en actitudes de sumisión, pasividad o de obediencia ciega.

Ilarraz ejerció, a su modo, ese tipo de relación dominante con sus víctimas, según se desprende de las actuaciones que se tramitan en la Justicia. Los hechos ocurridos en el Seminario fueron investigados por la Iglesia, entre 1995 y 1996, y concluyeron, ese último año, con la aplicación de una sanción ordenada por Karlic: al cura lo condenaron al destierro, le impidieron volver a Paraná y no le permitieron volver a tener trato con los seminaristas.

Pero Ilarraz, según el relato de las víctimas, mantuvo intacto la relación con sus expupilos, y lo hizo a través del intercambio de cartas. El cura no sólo enviaba cartas a sus víctimas, sino también a las familias de éstos. Eso contó una de las víctimas que debió acudir a Tribunales la última semana, citado por la jueza Firpo, para reconocer como propias las cartas que Ilarraz presentó como prueba.

La medida fue resuelta por la magistrada el 27 de abril último, y en su resolución, que se hizo pública, consignó las iniciales de las tres víctimas que citó “con el fin de que realicen el reconocimiento de la documental presentada en la causa”.

Pero el pedido de ampliación de la pericia derivó en un entredicho entre querellantes y defensa. La defensa de Ilarraz no se mostró conforme con el pedido hecho por la querella de ampliar la pericia a las víctimas, con el fin de evaluar si fueron afectadas por el Síndrome de Estocolmo. El hecho derivó en un recurso de reposición que deberá ser resuelto por la jueza en las próximas horas. La querella pretende que la ampliación de la pericia quede en manos del equipo forense de Tribunales, pero la defensa de Ilarraz impulsa la idea de que sean profesionales externos.

El viernes, otra vez en Tribunales

El cura Justo José Ilarraz estará este viernes otra vez en Tribunales. Ilarraz, que tiene domicilio en Tucumán, adonde se radicó después de que lo expulsara Karlic, pidió a la jueza Susana María Paola Firpo ampliar su indagatoria.

El cura llegó por primera vez a Paraná, después de que se abriera la causa penal en su contra, en 2012, el 6 de abril pasado. Ese día la magistrada había fijado la realización de la pericia psiquiátrica.

Pero Ilarraz llegó de incógnito, ingresó a Tribunales por un acceso reservado para los jueces, y se presentó para decir que no se haría la pericia, y pidió que fuera aplazada hasta después de la indagatoria.

El 21 del mes último fue la indagatoria, aunque Ilarraz se negó a hablar: sólo proclamó su inocencia y tildó de “falsas” las denuncias en su contra.

La ampliación de la indagatoria fue pedida después de que la Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia (STJ) rechazara, el 27 de abril, el planteo de prescripción formulado por la defensa del cura.

De ese modo, Ilarraz buscó aplazar una definición en torno a su situación procesal: recién después de que el cura vuelva a declarar, este viernes, la jueza Firpo podrá resolver si lo sobresee, lo procesa o le dicta la falta de mérito, publicó 
Fuente: El Diario.