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¿Cuál es el negocio detrás de la causa ATER?

Un productor agropecuario de San Salvador reveló ante la Justicia cómo se hacía para ingresar al sistema de compensación de deudas y comprometió a un ex funcionario del organismo recaudador; Aníbal Darío Aisichovich, aparece en la denuncia original y sus ampliaciones por fraude en compensaciones impositivas y ante sus dichos frente a la jueza Barbagelata surgen una serie de interrogantes; Por su parte, el titular de la ATER, Marcelo Casaretto, adelantó que se realizará una nueva presentación, que abarca el período 1999 - 2003.
Aisichovich, ¿fue sorprendido en su buena fe o, conociendo la operatoria, intentó sacar provecho de la misma?; Según pudo saberse, en las próximas horas la ATER oficializará otra denuncia con nuevas irregularidades que pondrán en jaque a importantes empresarios y empresas entrerrianas.

Finalizada la feria judicial, inició el proceso de indagatorias para los imputados por ‘las compensaciones truchas’ que desencadenó un millonario fraude a las arcas del Estado provincial. La primer persona en declarar ante la jueza de Instrucción, Marina Barbagelata, fue un productor agropecuario de la localidad de San Salvador.

Frente a la magistrada, el fiscal Gervasio Labriola, sus abogados, Julio Federik y Leopoldo Lambruschini; el representante de la Fiscalía de Estado, Sebastián Trinadori; y el abogado de Martínez de Yankelevich y Gaggión; Walter Rolandelli, el empresario salvadoreño contó que visitaba a Darío Barreto (también oriundo de San Salvador) para ‘compensar’ deudas tributarias.

“La operatoria es la siguiente: este tipo, Barreto, llamó a Aisichovich para ofrecerle créditos fiscales a valor de un 70 por ciento de la deuda que él tenía con el Estado, pero tenía que ser en un solo pago. Es decir Aisichovich pagaba el 70 por ciento de lo que debía en cuestiones tributarias, pero en un sola vez. Esa operación se hacía en la casa de Barreto. Allí se completaban planillas con membrete de la ATER en el que se establecía que el proveedor estaba compensado deuda”, explicó el abogado Federik.

Cabe recordar que Barreto es un empleado de carrera del organismo recaudador, que llegó a ser segundo en la ex DGR y director de Interior. Hasta su renuncia por las sospechas que recayeron sobre él cuando se conoció el desfalco, se desempeñaba como secretario de Gobierno de la Municipalidad de San Salvador.

¿Cuál habrá sido la motivación del productor agropecuario para revelar, con lujo de detalles, las operaciones que Barreto habría llevado adelante para compensarle deudas? Sin dudarlo, forma parte de la estrategia de la defensa para desvincularlo y eximirlo de responsabilidades pero, Aisichovich fue denunciado por ocasionar un perjuicio de la administración pública provincial por un monto de 343 mil pesos y, más allá de cómo se hayan concretado las compensaciones ‘truchas’, no queda muy claro como un empresario puede efectivizar el pago del 70 por ciento de sus deudas tributarias, en efectivo y en la casa de un funcionario municipal.

¿Estará buscando Aisichovich ‘alivianar’ la pena que le cabría por participar de la maniobra? Está dentro del terreno de las especulaciones pero, todo haría indicar que sería uno de los objetivos que habría trazado la defensa del productor imputado en el supuesto desfalco. La hipótesis cobra fuerza, teniendo en cuenta que Julio Federik también defiende a otros proveedores del Estado involucrados. Asumir la culpabilidad del hecho, pondría al empresario en la posibilidad de obtener una pena mucho menor que la que se estipula para estos casos.

Las indagatorias recién comienzan y existe un largo camino por recorrer, el tiempo y sólo el tiempo, dirá cual es el verdadero negocio que se esconde detrás de la causa por el desfalco en la ATER. 

El análisis de Casaretto .

"La semana que viene, estaríamos presentando una nueva denuncia, el período cuatro, que abarca defraudaciones del 99 al 2003", adelantó el funcionario. 

"Pero vemos cuestiones claras. Empleados que borraban las deudas, y empresarios que se enriquecían. Lo que deberá dilucidar la justicia, es cómo se contactaban los empleados con las empresas. Estos son los dichos de una empresa, pero hay 65 empresas más", agregó el funcionario. 

En cuanto a la posibilidad de que un allegado suyo esté involucrado en estas operatorias, Casaretto expresó: "De ninguna manera. No hay ninguna relación. Es quien está instruyendo la investigación". 

Finalmente, sobre la nueva presentación, "aquí vemos que se repiten las empresas, y también los empleados. Vamos a ver si también se repiten los gestores", sentenció.